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Revista ALTAÏR
nº 65/01 - Mayo 2.010
PVP
5,95 €
JAPÓN
Belleza sutil
CUANDO LAS FORMAS HABLAN DE
VALORES
Ha alimentado las fantasías de generaciones de viajeros, atraídos por una
cultura capaz de reinventarse sin ceder ni un palmo en sus esencias. Esa
fortaleza, sumada a la insularidad, explica una evolución sui géneris, basada en
valores hoy poco convencionales, como la lealtad o el sentido del deber. En
muchos aspectos, Japón es un referente ético para un mundo sometido a la
inmediatez de los intereses primarios. Así, el grupo sigue siendo más importante
que el individuo, sin que eso implique un anquilosamiento social. Al contrario,
la nipona es una sociedad eficaz y responsable, donde todo funciona. Para el
viajero, su visita es una vivencia excitante... y muy fácil.
Un cliché reprocha a los japoneses un supuesto rechazo a abrirse a otras formas
de pensamiento y a otras costumbres. Su capacidad de absorción e innovación lo
desmienten, aunque sin arrinconar por eso cuanto les es propio. Esa apertura
mental se percibe en el ámbito de la música o en las provocadoras tendencias
estéticas de una parte de la juventud urbana. Sin embargo, sus llamativos
protagonistas no reniegan de un paradigma cultural cuyas manifestaciones
estéticas son consecuencia de valores profundos. Estos se perciben, por ejemplo,
en el apego por los espacios vacíos, desnudos, fruto de la depuración de todo lo
superfluo. Tales opciones estéticas —y éticas— se proyectan en todos los ámbitos
de la existencia, desde la elaboración de un plato de comida o un adorno floral,
hasta la puesta en escena de un baño o la ornamentación de un palacio o de un
santuario. En Japón la sencillez es ley, pero se trata de una sencillez regulada
hasta el detalle, y basada en la intervención del hombre para completar la obra
de la naturaleza, no para rectificarla. Además, como sucede en otras
civilizaciones, el país carece de espacios neutrales: en Japón todo es
“japonés”. En cuanto abandona el aeropuerto de llegada, el viajero se ve
abducido por un mundo con normas propias en el que vivirá hasta el momento mismo
de su marcha.
El descubrimiento de Japón nunca resultó tan factible como hoy. La fortaleza del
euro, sumada a la anemia del yen, propician el viaje. De Norte a Sur, Japón se
ofrece al viajero como un destino repleto de atractivos, todos auténticos, sin
concesiones al turismo. Para descubrir ese universo, hemos contado con dos guías
de verdadero lujo, Christopher D. Tulloch y Alejandro Vidal, a quienes les damos
nuestras más sinceras gracias por su generosa implicación.
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