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Revista ALTAÏR
nº 58/01 - Marzo 2.009
PVP
5,95 €
ESTAMBUL
Modernidad
con raíces
MUCHAS RAZONES PARA VOLVER UNA Y
OTRA VEZ
Estambul se reconoce, pero
también se descubre. La ciudad tiene historia a raudales, pero también la crea,
hoy, ahora mismo. Su tiempo no se detuvo en el año 1453, con la toma de
Constantinopla por los turcos otomanos, ni siquiera en 1922, tras la abolición
del Sultanato. Impulsada por su crecimiento demográfico, la ciudad se ha visto
obligada a reinventarse durante las últimas décadas, poniendo toda la carne en
el asador. Se han trazado avenidas y vías rápidas, se levantaron puentes, se
ampliaron las líneas de tranvía, a la vez que se mejoraban otros transportes
tradicionales como los vapur (transbordadores). Paso a paso, la antigua Estambul
—maniatada en callejones, recovecos y pendientes— abrió sus perspectivas, se
liberó de corsés… y descubrió que se gustaba. Fruto de esa renovación, Estambul
es hoy una ciudad moderna, vital, vanguardista. Para comprobarlo, basta
consultar su agenda cultural: no existen disciplinas ni tendencias que queden al
margen, para deleite de un público ávido de experimentación.
Por supuesto, permanecen las grandes mezquitas y los opulentos palacios, que
colman los anhelos de belleza de los visitantes. La ciudad no ha perdido ni un
ápice de su interés romántico, de su majestuosidad. La antigua capital de
imperios nunca defrauda. Pero sería un error identificar Estambul solo con un
deslumbrante museo a gran escala, con un escaparate de civilizaciones que
marcaron una época pero que ya forman parte del pasado. La ciudad está
rabiosamente viva.
Como siempre —acaso más que nunca—, Estambul sigue siendo una encrucijada
natural entre Europa y Asia, entre los modelos económicos occidental y de
Oriente Próximo, entre laicismo e islamismo, entre el anhelo de libertad
individual y la voluntad de preservar identidades colectivas. Sus
contradicciones son flagrantes, saltan a la vista en los nuevos barrios, ya sean
comerciales, financieros o de precaria autoconstrucción, donde hallan acogida
los inmigrantes que, día tras día, llegan desde Anatolia. Estambul, como toda
Turquía, afronta una crisis de identidad que no resolverá a corto plazo. Valores
tradicionales y modernidad compiten para liderar un futuro que, en cualquier
caso, asoma apasionante y lleno de oportunidades.
ALTAÏR agradece a Marc Morte y a Jaume Bartrolí su implicación en este número.
En él intentamos transmitir todo su conocimiento y su amor hacia una ciudad, por
muchas razones, única.
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