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Revista ALTAÏR
nº 66/01 - Julio 2.010
PVP
5,95 €
CROACIA
Joven y milenaria
EL MEDITERRÁNEO QUE ESCAPÓ DE LA
RAPIÑA
Bendita y maldita por su emplazamiento, Croacia casi equidista de los confines
oriental y occidental de la cuenca mediterránea. También es un acceso natural
entre ese mar y Europa Central. En tiempos de paz, su localización ha sido un
maná de prosperidad, al convertirla en una base privilegiada para el comercio.
Sin embargo, propició la codicia de sucesivas potencias del pasado, ansiosas de
apropiarse de tan estratégico territorio: entre la Alta Edad Media y 1991, el
país no fue soberano, su existencia estuvo sometida a entidades mayores. La
misma identidad nacional refleja esa inestabilidad, forjándose en la mezcla y el
rechazo, la suma y la negación: católicos entre ortodoxos y musulmanes, usuarios
del alfabeto occidental junto a vecinos que emplean el cirílico...
Los límites actuales de Croacia se trazaron al final de la traumática
fragmentación de la extinta Yugoslavia. En el país coexisten regiones con
pasados e identidades muy distintos. Basta ascender unos centenares de metros
para pasar del dominio de los mejillones y el pescado al del oso pardo; de la
cocina a base de pasta al gulash. Así, cabe distinguir entre las llanuras
interiores, agrícolas y de influencia austro-húngara y otomana; y la costa,
donde se concentran las herencias de Roma y Venecia. Las separan los Alpes
Dináricos. Además, en la costa coexisten unidades con personalidad propia:
Istria, cuya raíz italiana se diluyó mediante transmigraciones al acabar la
Segunda Guerra Mundial; y Dubrovnik, independiente hasta el siglo XIX y hoy
separada del resto del país por el corredor de Trebinje, salida al mar para
Bosnia-Herzegovina.
Adormecida durante décadas de economía socialista, Croacia escapó de la rapiña
especulativa que arrasó otros litorales mediterráneos en la segunda mitad del
siglo XX. Sus costas conservan paisajes de inmaculada belleza, y sus pueblos y
ciudades exhiben atmósferas antiguas, oficios y formas de vida desaparecidos en
otras zonas.
El futuro de esas presencias es incierto: país muy joven, Croacia se mira en el
espejo de Europa Occidental, y cuando ingrese en la Unión Europea, la
modernización se acelerará. Es inevitable. Además, probablemente, responde al
deseo de sus habitantes. Por eso, este es un buen momento para descubrirla,
antes de su dilución en el magma globalizador.
El monográfico sobre Croacia de la revista ALTAÏR se ha beneficiado de la
generosa aportación de Sania Jelic, Jordi Canals, Rossend Domènech y Eladi
Romero, con sus sabios consejos y sensatas propuestas.
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