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Más sobre Joshua Coffin
Leí con fascinación el reportaje
sobre la isla de Ganges, aparecido en la sección Terra Incognita de
ALTAÏR nº49. Sin cuestionar lo dicho por Jaume Bartrolí, me gustaría
añadir algunos matices que creo interesantes.
El autor afirma que el capitán Joshua Coffin “pertenecía a una recia
estirpe de balleneros de Nantucket”. Esto es así, hasta el punto que
en la isla todavía existe la Joshua Coffin House, construida por su
abuelo, del mismo nombre, en 1756. Abierta hoy al público, quienes
deseen visitarla, la encontrarán en el cruce entre Centre Street y Gay
Street.
Por otra parte, el descubridor de la isla de Ganges capitaneó el
primer buque ballenero que atracó, con sus bodegas llenas de aceite de
cetáceo, en el puerto de Nantucket. Hasta entonces, y debido a la poca
profundidad del puerto, las tripulaciones debían permanecer en el
exterior y trasladar su carga a una legión de barcazas, que hacían un
sinfín de viajes de ida y vuelta. La operación era lenta, exasperante
para quienes llevaban años lejos de sus hogares y de sus familias.
Coffin experimentó un exitoso sistema denominado “los camellos de
Nantucket”. Consistía en un conjunto de barcazas, dirigido mediante
fuertes cadenas. Las barcazas se adosaban a ambos lados del
ballenero. A continuación, se llenaban sus bodegas de agua, hasta
hundirlas por debajo de la gran nave. Luego, una vez bien instaladas,
se vaciaban, operación que las hacía subir y elevar consigo el buque.
Después, se arrastraban las barcazas hasta el interior del puerto, con
el ballenero a cuestas. Joshua Coffin, al mando del ballenero Perú,
estrenó, en 1839, este rudimentario pero eficaz método de atraque, que
se siguió utilizando varias décadas.
José María Cuadrado / Madrid
De cal y de arena
Ante todo, felicidades por la
revista, a la que soy adicta desde su mismo principio. Creo que es
única en su género, además de un punto de referencia para los
viajeros. Espero con ilusión los nuevos números, y me alegro mucho
cuando veo una portada con un lugar al que preveo viajar.
Ahora, permitidme una pequeña crítica: no sé qué criterio se sigue
para elegir los destinos, pero sí veo que se repiten algunos
–Argentina, Perú, Grecia...–, mientras que existen otros de los que
todavía no se ha hablado: Indonesia, Camerún, oeste de Estados Unidos,
Argelia...
Y sobre los especiales –¡son una pasada!–, creo que faltan más
propuestas culturales, en la línea de festivales de la India,
fotografía de viajes o gastronomía.
Nuria Alonso / Palma de Mallorca
Fecha errónea
He encontrado un pequeño error en
el número 48 de la revista, dedicado a Perú y Bolivia. En la sección
Ahora es el momento, se dice que la fecha de la procesión del Carmen
de Santurtzi (Bizkaia) es el 16 de agosto, cuando en realidad es el 16
de julio, día de la virgen del Carmen.
Al margen de este hecho, sólo me queda felicitaros por la calidad
general de la revista.
Astrid Ambrosio / Bilbao
Respeto y conciencia
Los intercambios de cultura son
fantásticos; las imposiciones imperialistas, todo lo contrario. Cuando
se viaja, lo ideal es sumergirse en la cultura que encontramos: vestir
como ellos, hablar su lengua, comer su comida, y conocer su
idiosincrasia y creencias. Aprender de ellos, sin juzgarlos. Lo mismo
que nos gustaría que hicieran quienes nos visitan.
El impacto del turismo se puede describir como “intoxicación”. Por
ejemplo, no hace falta ninguna lengua internacional, eso es
imperialismo. Existen diccionarios y un lenguaje corporal de ámbito
universal. Sólo se precisan interés y tiempo. Ésa es la clave: interés
y tiempo. Cuando viajemos, debemos olvidar nuestro frenético ritmo y,
con cariño y suavidad, mezclarnos con esa nueva cultura que nos acoge.
Paulatinamente, desaparecen las diferencias entre los pueblos, las
diversas lenguas, las distintas formas de comprender la vida... Todo
va camino de homogeneizarse y perder su identidad. Unos por ignorancia
y otros por mandato gubernamental, intoxicamos culturas menos
agresivas y materialistas que la nuestra. He viajado mucho y lo he
podido constatar. Por eso, pido que se medite un poco al respecto. Es
decir, pido respeto y conciencia.
Patxi Balaña / Recibido por e-mail
Una puntualización
En el Especial nº 13 de ALTAÏR,
dedicado a Trekkings por la Península, se omitió una referencia a la
segunda entidad excursionista más antigua de Catalunya en el artículo
“Pasión por la montaña”. La primera es el Centre Excursionista de
Catalunya, fundado en el año 1876 con el nombre de Associació Catalana
d’Excursions Científiques. La segunda fue la Agrupació Científico
Excursionista de Mataró, fundada en 1898 0 1899 con el nombre de
Associació Excursionista de Mataró. Es, por lo tanto, más antigua que
algunas de las entidades que aparecen citadas como las más antiguas
del Estado español.
Con esta carta, les entrego un ejemplar del libro Cent anys
d’excursionisme mataroní, de Víctor Ligos i Hernando, publicado en el
año 1999 por el Patronato Municipal de Cultura de la ciudad, donde se
documenta lo expuesto.
Xavier Varela i Pinart / Mataró |
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