CORREO DEL LECTOR

     
     VENECIA. EL IMPERIO DEL MAR / Nº 50 - Noviembre 2007

 
 
 


Más sobre Joshua Coffin

Leí con fascinación el reportaje sobre la isla de Ganges, aparecido en la sección Terra Incognita de ALTAÏR nº49. Sin cuestionar lo dicho por Jaume Bartrolí, me gustaría añadir algunos matices que creo interesantes.
El autor afirma que el capitán Joshua Coffin “pertenecía a una recia estirpe de balleneros de Nantucket”. Esto es así, hasta el punto que en la isla todavía existe la Joshua Coffin House, construida por su abuelo, del mismo nombre, en 1756. Abierta hoy al público, quienes deseen visitarla, la encontrarán en el cruce entre Centre Street y Gay Street.
Por otra parte, el descubridor de la isla de Ganges capitaneó el primer buque ballenero que atracó, con sus bodegas llenas de aceite de cetáceo, en el puerto de Nantucket. Hasta entonces, y debido a la poca profundidad del puerto, las tripulaciones debían permanecer en el exterior y trasladar su carga a una legión de barcazas, que hacían un sinfín de viajes de ida y vuelta. La operación era lenta, exasperante para quienes llevaban años lejos de sus hogares y de sus familias.
Coffin experimentó un exitoso sistema denominado “los camellos de Nantucket”. Consistía en un conjunto de barcazas, dirigido mediante fuertes cadenas. Las barcazas se adosaban a ambos lados del ballenero. A continuación, se llenaban sus bodegas de agua, hasta hundirlas por debajo de la gran nave. Luego, una vez bien instaladas, se vaciaban, operación que las hacía subir y elevar consigo el buque. Después, se arrastraban las barcazas hasta el interior del puerto, con el ballenero a cuestas. Joshua Coffin, al mando del ballenero Perú, estrenó, en 1839, este rudimentario pero eficaz método de atraque, que se siguió utilizando varias décadas.
José María Cuadrado / Madrid

De cal y de arena
Ante todo, felicidades por la revista, a la que soy adicta desde su mismo principio. Creo que es única en su género, además de un punto de referencia para los viajeros. Espero con ilusión los nuevos números, y me alegro mucho cuando veo una portada con un lugar al que preveo viajar.
Ahora, permitidme una pequeña crítica: no sé qué criterio se sigue para elegir los destinos, pero sí veo que se repiten algunos –Argentina, Perú, Grecia...–, mientras que existen otros de los que todavía no se ha hablado: Indonesia, Camerún, oeste de Estados Unidos, Argelia...
Y sobre los especiales –¡son una pasada!–, creo que faltan más propuestas culturales, en la línea de festivales de la India, fotografía de viajes o gastronomía.
Nuria Alonso / Palma de Mallorca

Fecha errónea
He encontrado un pequeño error en el número 48 de la revista, dedicado a Perú y Bolivia. En la sección Ahora es el momento, se dice que la fecha de la procesión del Carmen de Santurtzi (Bizkaia) es el 16 de agosto, cuando en realidad es el 16 de julio, día de la virgen del Carmen.
Al margen de este hecho, sólo me queda felicitaros por la calidad general de la revista.
Astrid Ambrosio / Bilbao

Respeto y conciencia
Los intercambios de cultura son fantásticos; las imposiciones imperialistas, todo lo contrario. Cuando se viaja, lo ideal es sumergirse en la cultura que encontramos: vestir como ellos, hablar su lengua, comer su comida, y conocer su idiosincrasia y creencias. Aprender de ellos, sin juzgarlos. Lo mismo que nos gustaría que hicieran quienes nos visitan.
El impacto del turismo se puede describir como “intoxicación”. Por ejemplo, no hace falta ninguna lengua internacional, eso es imperialismo. Existen diccionarios y un lenguaje corporal de ámbito universal. Sólo se precisan interés y tiempo. Ésa es la clave: interés y tiempo. Cuando viajemos, debemos olvidar nuestro frenético ritmo y, con cariño y suavidad, mezclarnos con esa nueva cultura que nos acoge.
Paulatinamente, desaparecen las diferencias entre los pueblos, las diversas lenguas, las distintas formas de comprender la vida... Todo va camino de homogeneizarse y perder su identidad. Unos por ignorancia y otros por mandato gubernamental, intoxicamos culturas menos agresivas y materialistas que la nuestra. He viajado mucho y lo he podido constatar. Por eso, pido que se medite un poco al respecto. Es decir, pido respeto y conciencia.
Patxi Balaña / Recibido por e-mail

Una puntualización
En el Especial nº 13 de ALTAÏR, dedicado a Trekkings por la Península, se omitió una referencia a la segunda entidad excursionista más antigua de Catalunya en el artículo “Pasión por la montaña”. La primera es el Centre Excursionista de Catalunya, fundado en el año 1876 con el nombre de Associació Catalana d’Excursions Científiques. La segunda fue la Agrupació Científico Excursionista de Mataró, fundada en 1898 0 1899 con el nombre de Associació Excursionista de Mataró. Es, por lo tanto, más antigua que algunas de las entidades que aparecen citadas como las más antiguas del Estado español.
Con esta carta, les entrego un ejemplar del libro Cent anys d’excursionisme mataroní, de Víctor Ligos i Hernando, publicado en el año 1999 por el Patronato Municipal de Cultura de la ciudad, donde se documenta lo expuesto.
Xavier Varela i Pinart / Mataró

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