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El cine mundial, de luto
Regularmente, los periódicos nos
afligen con la muerte de alguna vieja gloria del cine. Muy pocas
publicaciones, sin embargo, se hicieron eco del fallecimiento del
senegalés Ousmane Sembène a mediados del pasado mes de junio.
Director, actor, escenógrafo, guionista, Sembène fue un verdadero
hombre-orquesta del séptimo arte, cuyo talento premiaron los
festivales de Venecia, Marrakech o Cannes. Quienes no conozcan su
filmografía, pueden encontrar películas como La noire de…, Le mandat o
Mooladé en formato DVD. Aconsejo su búsqueda a los lectores; no se
arrepentirán.
Alfred Borràs / Girona
La amistad, más difícil
Desde el pasado 11 de junio,
invitar a un amigo extranjero a que nos visite, es más complicado. Ese
día entró en funcionamiento una nueva normativa, que dificulta la
llegada de turistas procedentes de países del Sur. Y ojo, porque digo
turistas, visitantes de vacaciones, personas con trabajo estable en su
lugar de origen, un patrimonio demostrable, etc.; no hablo de
inmigrantes.
Por ejemplo, el ciudadano español que los invita, debe rellenar un
impreso en la comisaría de policía que corresponda a su domicilio,
además de pagar un impuesto. A la hora de la verdad, mi experiencia es
que en la comisaría no sabían de qué hablaba y me marearon durante
semanas… hasta que acabaron las vacaciones de mi frustrado huésped.
Fue una experiencia desesperante.
Verónica Martín / Madrid
Historias de tesoros
Leí con fervor el texto sobre
lord Anson, publicado en la sección Rastros perdidos del número 48 de
ALTAÏR. Soy un devoto de la historia de las exploraciones y me
gustaría añadir alguna información. Por ejemplo, la existencia de un
valle de Lord Anson en la isla de Juan Fernández.
El lugar se halla donde el marino levantó su cabaña los meses que
estuvo en la isla en 1740. Según el mito, Anson fue en busca de un
tesoro enterrado por Juan Esteban Ubilla y Echevarría, general de la
flota española en Veracruz. Durante la guerra de Sucesión, Ubilla tomó
partido por los Habsburgo y, para escamotear su carga a los borbones,
lo ocultó en aquel confín del Pacífico. Luego, reveló su emplazamiento
al Almirantazgo británico. Anson acudió al rescate, pero nunca
encontró el tesoro.
La historia, sin embargo, no está zanjada: un holandés, Bernard Keiser,
lleva siete años agujereando Juan Fernández, decidido a hallar las
esquivas riquezas a cualquier precio.
Ricardo Villanueva / Zaragoza
Desencanto viajero
No sé si felicitaros o maldeciros
por el reportaje sobre la isla de Amantaní, del monográfico 48 de la
revista, dedicado al altiplano de Perú y Bolivia. Llamadme romántica,
pero me reconfortaba el control sobre la actividad turística que,
supuestamente, realizaban algunas comunidades del lago Titicaca. Por
eso, la lectura del citado artículo me dejó tan indignada como triste.
Pero, ¿es que no hay manera de huir de la industria turística
convencional? ¿Qué podemos hacer los viajeros para que nuestros gastos
reviertan sólo en las comunidades locales, sin enriquecer a “los de
siempre”? No cuestiono su derecho a hacer negocios, adelante, pero
¿por qué tienen que dirigir incluso proyectos menores como éste?
Ainhoa Uriarte / Donostia
Prejuicios interesados
La historia de América Latina
está, desgraciadamente, repleta de dictadores esperpénticos. La lista
de déspotas es muy extensa, y muchos de ellos evidenciaron actitudes y
comportamientos lamentables. Sin embargo, muy pocos fueron tan
ridiculizados como Hugo Chávez o Evo Morales. Se olvida que llegaron
al poder a través de elecciones libres, y pueden abandonarlo de la
misma manera. ¿No será que molestan por sus políticas sociales, poco
favorables para los intereses de empresas con capital español?
José Luis Barba / Salamanca
No ceder al miedo
Yemen, Egipto, Marruecos,
Indonesia... Anonadada por el horror, mi reacción visceral es la más
simple: “No vayas a esos países, no te quieren”. Sin embargo, dudo.
¿Quién no me quiere? ¿La mayoría de la población? ¿O sólo una minoría
violenta, decidida a amedrentar a los demás hasta imponerles su
percepción de la realidad? De ser así, quedándome en casa, ¿no les
hago el juego?
Viajar es un ejercicio de coherencia muy complicado, quizá cada vez
más. Pero me pregunto si tenemos derecho a dejar de hacerlo. Son
demasiadas las cosas importantes que están en juego.
Inma Palacios / Madrid |
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