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Revista ALTAÏR
nº 63/01 - Enero 2.010
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5,95 €
AMAZONAS
La última frontera
UN GRAN VIAJE A TRAVÉS DE PUEBLOS
Y MITOS
Hay pocos viajes tan descomunales como el de las aguas del río Amazonas desde su
nacimiento en las cumbres andinas hasta su desembocadura en el Atlántico. A su
paso dan vida a la mayor selva del planeta, la amazónica, “un océano donde se
bucea a treinta metros de una superficie formada por las copas de los árboles”.
La descripción, extraída del reportaje “Un hogar en la selva”, de nuestro
colaborador Carles Santasusagna, es un gráfico anticipo de las sensaciones que
el viajero experimenta en la inmensidad verde. Nada es convencional en la
Amazonia, un mundo que cambia radicalmente cada estación, al ritmo de las
subidas y bajadas de las aguas, y donde la fronda no admite otros caminos que
los trazados por los ríos.
Los cinco últimos siglos, la región atrajo a militares, aventureros,
plantadores, científicos, jornaleros, arribistas, misioneros... Algunos
acudieron deslumbrados por el afán de conocimiento o gloria. Otros, por la
codicia, excitada por mitos como El Dorado o por las más tangibles riquezas
naturales de la cuenca. Pero a la mayoría los empujaban la necesidad y el
hambre. En la selva hallaron un territorio propicio... aunque ya habitado. Los
más vulnerables, los indios, se llevaron la peor parte en esos encuentros,
sucumbiendo a la pólvora y las armas, y a enfermedades para las que su sistema
inmunitario carecía de defensas. Bastantes culturas selváticas se han extinguido
o desnaturalizado. Pero otras sobreviven, y gozan hoy de un aislamiento
protegido que permite soñar con un mañana posible.
Por otra parte, el Amazonas no es solamente un río selvático. Sus aguas hilvanan
otros universos también fascinantes: las nieves perpetuas de una cordillera
cuyas cumbres superan holgadamente los cinco mil metros sobre el nivel del mar;
la austeridad del altiplano, con aldeas de piedra habitadas por los
descendientes de aquellos que presenciaron la llegada de los conquistadores
españoles; bulliciosas ciudades-mercado, como Iquitos o Manaos, que ejercen de
avanzadillas de pioneros en plena floresta; o el inmenso delta, un universo
anfibio donde la cuenca amazónica y la costa se encuentran, e intercambian todo
tipo de mercancías e influencias.
Por todo lo dicho, el recorrido a lo largo del río Amazonas es una de las
vivencias más trascendentales que puede tener un viajero. Una aventura que, con
certeza, lo marcará para siempre.
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